miércoles, 27 de mayo de 2009

MUNICIPALISMO: Formación virtual para el buen gobierno local




Por José Luis Furlan.



En los últimos 30 años, la mayoría de los países de América Latina han emprendido significativos procesos de descentralización y/o desconcentración político-administrativa. Como consecuencia de ello, en muchos países, los gobiernos municipales viven un momento caracterizado por la ampliación de sus competencias y de los recursos que deben gestionar.
Este nuevo protagonismo de los gobiernos locales reconoce varias causas. En América Latina la mayoría de la gente vive en las ciudades. En ellas las personas suplen sus necesidades básicas, desarrollan su potencial y ejercen sus derechos. La globalización, por su parte, ha revalorizado lo local. La globalización es un sistema red cuyos nodos son las ciudades. Ellas deben ofrecer las infraestructuras y condiciones necesarias requeridas por las empresas y las personas en esta nueva realidad. Finalmente, han cambiado las expectativas y las demandas de las personas. La gente se ha vuelto más exigente. Están acostumbradas a estándares de eficiencia muy alejados de los que tiene la administración pública tradicional. Esas expectativas presionan con fuerza sobre los gobiernos locales, los más próximos a los ciudadanos.
Es importante destacar que el nuevo protagonismo de los gobiernos locales conlleva la transformación de sus dinámicas internas, pero también requiere cambios en la relación con los ciudadanos y con las otras instituciones gubernamentales. En el primer caso, el desafío es cambiar la cultura burocrática por otra que posibilite modalidades de gestión más adecuadas a las nuevas responsabilidades y expectativas de los ciudadanos. En el segundo, los desafíos son abrir los procesos de planificación, ejecución y control de las políticas locales a la participación ciudadana y coordinarse adecuadamente con otras municipalidades y con los demás niveles de gobierno aprendiendo a funcionar en redes multinivel.
Para estar a la altura de estos desafíos necesitamos buenos gobiernos locales: receptivos de las expectativas y demandas de los ciudadanos, ágiles, eficientes y transparentes. Sin embargo, en muchos casos, las instituciones municipales latinoamericanas se enfrentan a una situación de capacidad administrativa limitada, de escasez de recursos y de problemas de legitimidad.
Para dejar atrás el modelos de gestión burocrático y mejorar la capacidad de gestión es necesario actuar decididamente en la dimensión técnica de la organización municipal; pero también es necesario promover cambios en los modelos mentales, valorativos y actitudinales de todos los actores involucrados en el proceso de gestión pública: en primer lugar, el personal al servicio de los gobiernos locales; pero también en las autoridades municipales, en los partidos políticos, en los ciudadanos. Y para afrontar ambas cuestiones es necesario desarrollar acciones de capacitación y formación.
En la sociedad del conocimiento, el primer paso en la dirección del buen gobierno local es generar el capital humano necesario; en otras palabras, preparar a las personas para participar con eficiencia y eficacia en la planificación, ejecución y control de las políticas públicas locales.
Pero, para ser eficaces y tener impacto en el mediano y largo plazo, las acciones de capacitación y formación requieren la existencia de una carrera pública local. Cuando la gestión del capital humano de los gobiernos locales se basa en la discrecionalidad política, la incorporación y promoción del personal se hace en base a la fidelidad personal al jefe o en la lealtad al partido en el gobierno. En tal caso, la capacitación poco importa. Y debido a que cada nueva administración cambia gran parte del personal, la inversión en ese rubro no se capitaliza institucionalmente. Detrás de las prácticas basadas en el clientelismo y la discrecionalidad política llegan, inevitablemente, los problemas de ineficiencia, corrupción y, finalmente, la deslegitimación ante la ciudadanía.
La gestión de los recursos humanos con base en sistemas de mérito es una importante asignatura pendiente en la gran mayoría de las municipalidades latinoamericanas. El problema no tiene una solución sencilla y fácil de implementar en el corto plazo. Sin embargo, aún en el contexto de los sistemas de gestión del capital humano basados en la discrecionalidad política, para que los agentes públicos locales puedan desempeñarse satisfactoriamente en sus puestos de trabajo es necesario un proceso de capacitación permanente. Sin un sistema de carrera pública local, las organizaciones municipales pioneras en materia de buen gobierno pueden tener programas de capacitación de su personal y vincular sus capacidades con los requerimientos de una gestión eficiente y eficaz de las responsabilidades municipales. Estas organizaciones pioneras en materia de buen gobierno municipal son una necesidad tan imperiosa como los sistemas de carrera pública local, ya que deben servir de ejemplo de lo que puede lograrse en materia de gestión al privilegiar el mérito y la idoneidad orientando a otras instituciones y despertando su afán de imitación.
La capacitación del personal municipal tiene sus propios desafíos. En primer lugar, no siempre sabemos cuáles son los problemas que tenemos que resolver por medio de la capacitación. Para resolver esta cuestión es necesario contar con un diagnóstico de las necesidades de la institución en función de sus planes de mejora y desarrollo organizacional. La capacitación que enriquece a las personas pero que no apunta simultáneamente a fortalecer a la institución tiene un impacto organizacional limitado. Y en un contexto en el que el personal no tiene estabilidad, a largo plazo, ese impacto es casi nulo. En segundo lugar, la metodología tradicional de impartir capacitación es costosa y poco efectiva. El modelo pedagógico que utilizamos pone al instructor en el centro de la escena y sume al aprendiz en la pasividad. Nadie aprende a conducir un coche escuchando una explicación, ni a jugar al fútbol, ni a negociar, ni a nada. Para lograr un aprendizaje efectivo es imprescindible que el que está aprendiendo juegue un papel fundamental, que sea el protagonista del proceso. Por otra parte, si bien la capacitación presencial durante muchos años ha respondido a las necesidades del mercado hoy, en la mayoría de los casos, ofrece soluciones de elevados costos, costos que se incrementan en forma directamente proporcional con el nivel de dispersión de la audiencia en razón de los esfuerzos logísticos que son necesarios. Si se toma la estructura de costos de una actividad de capacitación presencial típica, podrá apreciarse que los mayores porcentajes están destinados a cubrir los gastos de transporte, alojamiento y manutención, tanto de los instructores como de los participantes. A eso deben agregarse otros conceptos importantes: el costo del espacio físico y también el valor que representan las horas que se deja el puesto de trabajo para capacitarse.
Estos y otros inconveniente ha disparado la búsqueda de nuevas alternativas de capacitación. Las oportunidades para cambiar la metodología tradicional por una más eficaz y para lograr calidad a bajos costes están en la formación virtual; es decir en la utilización de las posibilidades que ofrece Internet. Además de todas las ventajas económicas y de otra índole que implica el no tener que desplazarse para participar de una actividad y poder acceder a la capacitación en el momento más oportuno, la capacitación virtual ofrece la posibilidad de renovar el modelo educativo. En efecto, los recursos disponibles en la mayoría de los entornos virtuales de aprendizaje quitan el protagonismo al instructor y colocan al que aprende en el centro de la escena.
Lo afirmado precedentemente a favor de la capacitación virtual no implica ignorar que existen dificultades y barreras a la implementación exitosa de una solución de capacitación municipal basada en las nuevas tecnologías. A la hora de implementarla es necesario considerar las facilidades existentes para acceder a una conexión, el nivel de alfabetización digital de los destinatarios, su grado de autonomía para llevar adelante el proceso de aprendizaje y la existencia de instructores capaces de generar contenidos adecuados a los recursos disponibles en las plataformas de formación virtual y también de conducir y apoyar el proceso de aprendizaje. No obstante, las barreras y dificultades pueden superarse.
Precisamente, desde el
Centro Latinoamericano de Estudios Locales ofrecemos servicios de desarrollo y alojamiento de cursos a las instituciones locales que desean tener sus propios programas de capacitación por Internet, pero que no disponen de la plataforma informática necesaria, ni de los conocimientos técnicos y pedagógicos imprescindibles, ni de la experiencia suficiente para implementarlos con resultados exitosos.
En conclusión, es fundamental que las autoridades de las instituciones locales, pero también la sociedad en su conjunto, reconozcan que el buen gobierno local sólo se logrará por medio de la inversión en capital humano. Y que la formación por Internet puede contribuir de manera significativa para optimizar esa inversión.

lunes, 25 de mayo de 2009

DESARROLLO LOCAL: Crisis global: Políticas públicas en una era de incertidumbre (Una visión Academica e Independiente)



Por Daniel García Delgado, director del Programa Estado y Políticas Públicas de FLACSO

1. La centralidad de las políticas públicas

La actual centralidad de las políticas públicas y del Estado tiene mucho que ver con la capacidad de modificar las expectativas de la sociedad ya que la incertidumbre es el sino de la crisis global. Las mismas buscan incidir sobre las tendencias a reducir el consumo, a preservarse o a no arriesgar, a la desinversión, a la fuga de capitales, para buscar promover la credibilidad, la inversión, el consumo, salir del decrecimiento y reconfigurar un círculo virtuoso del crecimiento.

En realidad, las políticas públicas no tienen sólo una dimensión técnica o económica sino son profundamente políticas, tanto porque configuran una estrategia, un camino de salida, como porque hacen explícita o implícitamente alguna noción de bien común o de equidad para adoptarlas. Asimismo, no son sólo estatales sino de articulación con actores sociales, y finalmente, tampoco bastan por sí solos los montos de dinero invertidos. En cierta forma cuantiosos recursos e inyección de dinero otorgados a bancos o empresas no aseguran de por sí la resolución de la crisis, y ello es así porque subsiste un profundo descalce entre la economía financiera y la real; por las tendencias a auto preservarse de los países que retraen el comercio internacional, como por la pérdida de legitimidad de las organizaciones o instituciones que coordinaban hegemónicamente hasta ahora la economía mundial.

2. La situación de la Argentina en la Crisis Global

¿Cómo está el país respecto de la crisis? Por un lado está mejor posicionado que otras veces. Tiene fortalezas en cuanto al nivel de Reservas del Banco Central. Se mantiene el superávit fiscal y comercial; no se tiene bancos públicos o privados con activos contaminados y posee abundantes recursos naturales y energía. A la vez existe un nivel de decisión política significativo que genera un paquete contracíclico y toma iniciativas bastantes parecidas a los que otros países hacen, tanto países de la región como desarrollados.

Pero a la vez, tiene debilidades: una fuerte desaceleración del producto, problema de restricción externa para la obtención de divisas y fuga de capitales; cuantiosos pagos de deuda externa y maniobras especulativas sobre el tipo de cambio. Está fuera del mercado de capitales voluntario y se prolonga un conflicto permanente e irresuelto con el campo que es, además, el principal sector exportador. Por último, si bien hay un estilo político concentrado, los medios tienden a promover un clima de inseguridad y descontrol que aumentan la incertidumbre.

Pero tal vez el principal problema no sea económico-financiero sino político, la falta de un consenso sobre una estrategia unificada frente a la crisis. Porque parece estar en juego nuevamente un debate que parecía resuelto en los años previos de alto crecimiento sobre el modelo económico o rumbo a adoptar. Vuelven a contraponerse como dos bloques alternativos, la posibilidad de volver a un modelo de especialización aggiornado a las actuales circunstancias, de base agroindustrial, en biocombustibles, de más ajuste del gasto público para salir de la crisis, credibilidad externa, seguridad jurídica y nuevos estilos políticos, un cambio de modelo.

Y por otro la de defensa o profundización del modelo ‘productivo’; tipo de cambio competitivo, subsidios mercado interno, inclusión vía empleo, industrialización, más paquete contracíclico. Así la crisis global ha acentuado la tensión entre agendas estratégicas en juego. Este último bloque afronta problemas de desgaste de una gestión donde el modelo productivo competitivo ha perdido gran parte de los estímulos del contexto internacional para el crecimiento tanto por la reducción de los precios de las commodities, como también por devaluaciones competitivas de otros países que ponen en debate cuál debe ser el nivel del tipo de cambio para asegurar la competitividad, pero que a la vez de una crisis que resalta el rol del Estado y de las políticas públicas para su resolución.

3. Criterios de bien público para una agenda postelectoral

Ahora bien, esta situación ambigua en la cual no se termina de consolidar el modelo productivo competitivo, junto con un creciente apalancamiento del modelo de especialización en un debate electoral sin demasiadas propuestas, se generan interrogantes sobre una coyuntura que parece muchas veces ininteligible y difícil de abordar: ¿Cuáles son los posibles criterios de políticas públicas orientadas al bien común que pueden ser sostenidos por encima de debates coyunturales? Y en todo caso ¿cómo avanzar y no retroceder frente a las dificultades? Se trata de una situación difícil y, a la vez, novedosa, donde han quedado cuestionadas casi todas las teorías y predicciones y en la cual se pueden proponer cuatro criterios que pueden tener amplio consenso:

I. La defensa de lo productivo, del empleo y de lo social
La defensa de lo productivo, del empleo y de lo social (superar la crisis con equidad), o que no sean los más débiles o vulnerables los que vuelvan a pagarla, es fundamental ya que Argentina cuenta con 15 millones de pobres, cerca del 40 % del empleo no registrado y los jóvenes duplican las estadísticas de pobreza, no registración y desocupación (Kliksberg, 2009).

La estrategia del gobierno para contrarrestar los efectos de la crisis global se inició mediante la aplicación de políticas activas para favorecer el crédito y el consumo, las que junto con la inversión privada y pública son los grandes promotores del desarrollo. Se estimuló una estrategia de medidas contracíclicas para mantener la producción y trabajo de la economía real (medidas de apoyo a la demanda a través de apoyo crediticio a diversos rubros, tales como automóviles, electrodomésticos y turismo).

Las herramientas de política económica utilizadas fueron así cuatro: la condición de mantenimiento del empleo que es impuesta a las empresas para recibir los distintos subsidios y beneficios. La segunda es la segmentación de políticas favoreciendo a determinados sectores y actividades, en general, intensivas en mano de obra y enfocadas hacia las PyME´s y obra pública. La tercera, herramienta es la intervención del Estado en la orientación del crédito otorgado por los bancos hacia actividades y sectores específicos, utilizando el fondo de garantía de la ANSES. Y la cuarta, es poner restricciones arancelarias para el ingreso de productos importados (licencias no automáticas y medidas antidumping).

Esta defensa de lo productivo, del empleo y de lo social en el momento actual es importante, porque los sectores más débiles y del trabajo no pueden pagar nuevamente los costos de la crisis, y porque además hay que buscar configurar un círculo virtuoso entre mayor consumo de los sectores asalariados y postergados, el fortalecimiento del mercado interno y la reactivación económica. No obstante, esta defensa de lo productivo y de lo social no debería remitirse exclusivamente a la defensa del empleo formal, sino también debe tener en cuenta los núcleos duros de la exclusión social y la pobreza ya que el riesgo es que la cuestión social quede desplazada por la agenda de seguridad.

Dar respuesta a la nueva cuestión social agravada ahora por los impactos de la crisis global parece requerir de algo más de lo que se venía haciendo; porque se está desbordando la acción de los gobiernos locales y lo sorprendente es que todavía no lo haya hecho sentir más explosivamente. La crisis en lo urbano no genera explosiones sociales, protestas públicas o movilizaciones sociales masivas, sino implosión social. Se estalla en la violencia familiar, drogas y violencia social. La gestión social local hoy es muy compleja, hay aumento de demandas (parte por necesidad y parte por la cuestión electoral) y circunscripciones con recortes importante en los gastos.

La nueva situación parece requerir de políticas sociales con más impacto y visibilidad, como podría ser encarar aumentos salariales, políticas universales de ingresos sobre niñez a nivel nacional y de capacitación de jóvenes, y un plan de vivienda masivo, porque la vivienda, es ‘la casa’, el domicilio, el barrio, la posibilidad de la familia, del enraizamiento y del acceso al crédito personal.

II. La mejora de los niveles de concertación social y de articulación público-privado
El éxito de una estrategia contra cíclica exitosa parece radicar en la buenas políticas públicas, pero también en ampliar los márgenes de los consensos posibles. La búsqueda de consensos, del diálogo social y de la cooperación en política (Habermas, 1999) (Axelroad, 2004), se contrapone a estilos políticos fuertemente extendidos de concebir la política exclusivamente como relaciones de fuerza o de presiones sectorialistas extremas. Pero para esta ampliación de los niveles de concertación hay que superar culturas políticas y económicas cortoplacistas, sectorialistas y rentísticas que no ha favorecido continuidades significativas en nuestra historia. Como señala A. Ferrer (2004), “El país tiene una tradición en esa incapacidad de resolver sus conflictos y en la destrucción sistemática de sus procesos de acumulación.”
En ese sentido, mejorar la calidad de la política no es tanto un proceso de mejoramiento del sistema democrático representativo o de auditoría sobre el Estado, como de mejorar el camino de construcción de consensos. Lo cierto es que esto no parece fácil en un año electoral, pero independientemente de que se considere la oportunidad del antes o del después, una mayor articulación público-privado del Estado con los diversos sectores y la construcción de una visión estratégica consensuada sería importante, incluso para el éxito mismo de las políticas públicas encaradas. De allí que estos acuerdos y nueva institucionalidad de concertación puedan relacionarse en cinco niveles del conflicto social:

a) En la relación capital-trabajo, porque tanto a empresas como los gremios enfrentan un horizonte de decrecimiento más inflación de distintas formas. En realidad, los índices de desempleo no han aumentado más debido a la capacidad de negociación micro, mezzo y macro que se esta desplegando entre empresas y Ministerio de Trabajo. Esta orientación comienza a traducirse en discurso de actores y esbozos institucionales -como por ej., la creación del Consejo Económico y Social (CES)- compuesto por empresarios, gremios y Gobierno, es una nueva institucionalidad necesaria, tanto por la gravedad que adoptan los despidos masivos injustificados, la falta de una nueva ley de riesgo del trabajo, como por la necesidad de adoptar estrategias conjuntas, y por el reconocimiento de la heterogeneidad del impacto sobre los distintos rubros productivos.
b) En la regulación pública con los sectores concentrados, esta orientación debe buscar maximizar la autonomía del Estado (Evans, 1996) que, si bien debe estar enraizado, a la vez, debe tomar la mayor distancia posible de las presiones y lobbys de los intereses más concentrados y particularistas.
La crisis requiere de una regulación y planificación integrada sobre los diversos sectores productivos, que vaya tanto sobre el sector agroindustrial y la manutención de retenciones sobre soja -sin lo cual el equilibrio fiscal no sería posible-, pero que al mismo tiempo, se ejerza sobre el sector extractivo minero y energético (por venta a granel sin procesar, contaminación, no conveniencia de exportar oro, cánones bajos, etc.); sobre las comunicaciones e información pública (oligopolios y negocios en lo que debería ser un servicio público); sobre la comercialización e intermediación (monopsonios) y sobre el sector financiero para mantener equilibrios macroeconómicos y además porque los bancos se mantienen seguros y líquidos, pero no prestan a las empresas o solo lo hacen a tasas muy altas.
c) En la relación Nación, Provincias y Municipios (la concentración espacial) buscando una mayor coordinación y diálogo social entre Nación y Provincias y municipios. En este sentido, tanto la creación del Ministerio de la Producción como la creación del Fondo Federal Solidario, por el cual se coparticipan parte de los derechos de exportación de la soja entre las Provincias y municipios para poder seguir sosteniendo su nivel de ingresos parecen ir en una dirección correcta. Pero también debería promoverse un nuevo federalismo de base regional, sea porque las Provincias están debilitadas por sus propios déficits fiscales; en la negociación con el poder central, con respecto de las élites locales tradicionales y las empresas trasnacionales de enclave, como porque la concentración espacial aumenta.
d) En la relación tipo de sociedad que se configura y la deseable (la tensión entre la sociedad insegura y la sociedad desigual). Aquí esta presente el planteo de la creciente inseguridad individual y sobre la propiedad de la sociedad posmoderna (Castell, 2005), para lo cual se deben arbitrar medidas, concertar y gestionar, pero un eje clave para entenderlo es incorporar también la seguridad social, porque una sociedad más desintegrada es una sociedad más insegura. Que frente a ello no hay policía o baja de imputabilidad que alcance, dado que la mejor política para la inseguridad es mejorar la seguridad social de la mayoría de la población, o sea brindar oportunidades empleo de calidad y bienes públicos. Solo a través de la mayor igualdad y equidad se contribuye a la justicia y a una mayor seguridad para todos. En este sentido, consideraciones sobre la calidad de vida como bien público es superador de su visión solo como mercancía o logro únicamente individual.
e) En la relación modelo de desarrollo y sustentabilidad medio ambiental (el desequilibrio creciente). La problemática ambiental va aumentar tanto en el corto como mediano plazo, tanto en lo urbano como en lo rural. La percepción del desequilibrio, provocado tanto por el cambio ambiental, la concentración y el libre juego del mercado hacen tanto a ciudades colapsadas; a sequías e inundaciones, bosques nativos desforestados y a graves problemas que requieren de infraestructura y de mediano y largo plazo para resolverse. Pero además porque la crisis global va a posicionar el tema ambiental de forma importante, éste va a estar presente en nueva agenda de EUA: tanto para salir de la dependencia del petróleo, reducir costos del cambio climático, redoblar esfuerzos de aceleración tecnológica que le permitan aventajar nuevamente a los demás como para generar un nuevo relato sobre la tercera revolución tecnológica poscarbono. Y ello presenta desafíos para países como el nuestro, ricos en recursos naturales pero con bajos niveles de regulación y de jerarquización de instituciones públicas sobre la temática.

III. El aumento de la coordinación y de las capacidades estatales a diversos niveles
El papel de la coordinación de las políticas públicas y la calidad de la intervención del Estado cobra relevancia en una era de creciente interdependencia, transversalidad de las problemáticas y que ahora suma la crisis sistémica del capitalismo. La articulación y coordinación de políticas también tiene que ver con el aumento de la complejidad: si no hay mayor coordinación a diversos niveles juridiccionales, y se aumentan las capacidades públicas, la heterogeneidad del impacto de la crisis global genera situaciones múltiples de conflicto difíciles de procesar. Por ello se requiere reconocer la importancia de la mayor coordinación de las políticas públicas al menos en tres niveles:

-En el nacional con el subnacional, para maximizar las recursos, mejorar la trasnversalidad interministerial, para evitar superposiciones y sinergizar las acciones, coordinando políticas a nivel multiescalar (Fernández, 2008). El desarrollo territorial requiere de una nueva institucionalidad, de capacidades para estimular lo productivo y de promover visiones estratégicas.

-En el segundo nivel de coordinación: el regional (Mercosur-Unasur). Sea tanto para resolver los problemas de comercio y producción intrazona, es necesario profundizar la coordinación de políticas públicas en particular con Brasil (Mecanismo de Integración y coordinación Bilateral); para que lo que un país haga por su parte no sea descolocado por la política del otro (ej. devaluaciones competitivas, proteccionismos unilaterales, etc.). Se podría ver la búsqueda de coordinación creciente en las recientes políticas de desdolarización de las transacciones intrazona, en las de intercambio comercial compensado y en la búsqueda de asociaciones empresarias para producir para terceros países.

-Pero tal vez haya un tercer nivel de negociación y coordinación que se inicia crecientemente: el global. Por un lado, éste esta alimentado por el aumento de la interrelación sur-sur, del comercio complementario y administrado que se está produciendo con países y regiones con los cuales no teníamos fuertes intercambio tradicionales en una apertura hacia un mundo más amplio. Pero por otro, por la necesidad misma de coordinación sistémica que la crisis global plantea para poder resolverse.

Lo cierto que hasta ahora la governanza global era dominada por el G7, no era negociada ni coordinada, era impuesta, y esta relación de poder se trasladaba automáticamente a la ONU, a los Organismos Multilaterales de crédito, a la OMC, etc. Pero esta relación de fuerzas ya no es posible de mantener en los mismos términos, sea por la multilateralidad económica y la importancia creciente de las BRIC´s como por lo sistémico de la crisis. De allí que por primera vez en la última reunión del G-20, se promoviera una serie de medidas consensuadas entre países desarrollados y en desarrollo, sobre inyección de fondos al Fondo Monetario Internacional, regulación de paraísos fiscales, mayor regulación sobre hedge funds, fondos de cobertura) e iniciado un debate sobre el cambio del patrón monetario internacional. No obstante, lo acordado en la reunión todavía está distante de un bien común global, ya que el apoyo directo a los sectores populares y trabajadores pudo ser tanto o más importante del que se le está asignando a los bancos y financieras, que fueron en realidad los causantes de la crisis. Así como la falta de tratamiento de enfrentar las deudas eternas del tercer mundo y las condicionalidades que imponen los OM al otorgar créditos. Resulta extraño -señala Miguel Teubal (2009)- que mientras nuestros gobiernos hacen malabarismos para pagar los servicios de sus deudas, no incorporar el problema de la deuda externa que está en el centro de las políticas económica sea quizás una de las faltas más importantes de la reunión del G-20.

Lo cierto es que hay un mundo en declinación, es el que ha generado la crisis global y a hegemonizado particularmente el relato de los últimos treinta años y otro emergente, si bien no representado o aún con baja articulación interna. Lo que no queda claro es si el mundo emergente va a aprovechar esta oportunidad para poder generar otras reglas de juego y hacer de la globalización algo más humano y sustentable, o si va a facilitar al mundo central reposicionarse. Como señalara recientemente el Pte. Lula: “Es importante salvar los bancos. Pero más importante aún es proteger los empleos y alentar a la producción. Más que frente a una grave crisis económica, estamos frente a una crisis de civilización. Que exige nuevos paradigmas, nuevos modelos de consumo y nuevas formas de organización de la producción. Necesitamos una sociedad en la que los hombre y las mujeres sean protagonistas de su historia y no víctimas de la irracionalidad que reinó en los últimos años.”

IV. Aprovechar oportunidades y reducir los riesgos
La crisis global reduce el horizonte temporal, fomenta el cortoplacismo financiero, productivo y político, promueve la incertidumbre sobre el futuro y desalienta. Por ello necesitamos ver con qué fortalezas contamos, cuáles son las oportunidades para reducir los riesgos y cómo aumentamos nuestras energías para la transformación.

-La configuración de una base para un modelo productivo con mayor valor agregado, que tienda a la inclusión y redistribución es un activo. Puede profundizarse, mejorarse los niveles de orientación, de conducción, pero lo cierto es que los modelos de especialización de commodities no resuelven nuestros problemas históricos ni son más igualitarios. También es un activo el replanteo sobre un rol del Estado más activo y presente y el comienzo de una elaboración más articulada históricamente sobre el eje del desarrollo integrado, de un pensamiento propio que ha surgido en estos años junto a la búsqueda de un nuevo paradigma para la región.

-El nivel regional también es un activo. Tanto por las amplias coincidencias políticas logradas por los actuales Presidentes, como por la coyuntura internacional de crisis, es un activo a profundizar. Hacer del MERCOSUR y de la UNASUR un bloque con presencia y agenda común es una oportunidad tanto para salir fortalecidos de la crisis como para incidir con nuevas posibilidades en la agenda de cambio del orden mundial.

-La crisis de hegemonía central es una oportunidad. El mundo esta cambiando y las relaciones de poder también. El G-20 y de las BRIC’s, el avance de la multilateralidad y de relaciones sur-sur es una demostración de ello. Depende en gran medida de cómo nos plantemos, actuemos y de las alianzas estratégicas que configuremos. Es decir, si solo subrayamos nuestros errores o problemas o si en cambio lo hacemos sobre las responsabilidades externas de la crisis, nuestras fortalezas y posibilidades. Si queremos ser países autónomos, con más desarrollo y dignidad o si queremos ser ‘previsibles’ y subordinados.

-Los valores y memoria de una sociedad integrada y más equitativa están, pero se necesita señalar que la superación de la crisis es una cuestión de responsabilidad del Estado, pero también de la sociedad en su conjunto. Una responsabilidad social no solo empresaria, ni neofilantrópica, porque se trata de evitar nuevamente la repetición del ciclo de crisis del sector externo que se juega cada cierto número de años y que afecta la gobernabilidad democrática y el ajuste social. Y ello es necesario, tanto para evitar ver en las cíclicas discontinuidades de nuestra historia reciente como un destino ineluctable; como para enfrentar el nuevo contexto teniendo presente que, generar expectativas y confianza en la población resultan tan importantes como las medidas concretas que se tomen en lo productivo y financiero.

Esto supone poner nuestros valores en activo, y en ese sentido la inminencia del Bicentenario es también una oportunidad para aprovechar. Porque la misma puede tener una significación ritualista, pasar desapercibida o lograr una dimensión emancipatoria, en el sentido de poner nuestros activos en valor: de historia, cultura, fe, ciencia, arte, educación, trabajo, lo que somos y el lugar en que estamos, los valores y cultura y las luchas que se requieren para una sociedad que aspira a ser más igualitaria y sustentable social y ambientalmente.

Así la centralidad de las políticas públicas en una era de incertidumbre es la centralidad del bien común sobre los intereses particulares; la centralidad de una dimensión colectiva de justicia, solidaridad y dignidad de las personas, sobre otra individualista, defensiva y regresiva. Es la centralidad de la política y de las políticas públicas como las herramientas que posee una sociedad para afrontar la incertidumbre. En realidad, afrontamos un dilema y una opción: si queremos una sociedad abierta, de oportunidades y con movilidad ascendente y con mayor control de su propio destino, o si se apuesta por una sociedad que cristaliza la desigualdad, fortalece el temor, el encierro y la agenda de seguridad.

Por esto, tal vez la problemática de la centralidad de las políticas públicas no sea sólo una cuestión técnica, ni siquiera económica o política, sino también de valores, y ello apela a una dimensión de la subjetividad. De valorar lo propio, lo realizado y de no volver a empezar siempre de nuevo, que es una de las asignaturas pendientes de un país que tiende a empezar de cero cada cierto número de años. La valoración de la historia, de lo transcurrido y la construcción de una visión renovada del bien común son activos a poner en valor, porque interesa a todos superar la crisis global con equidad, evitar el ciclo stop and go y el escepticismo, y contar con una visión estratégica esperanzadora que reduzca riesgos y aproveche las oportunidades.

Bibliografía
- Axelrod, Robert (2004), La complejidad de la cooperación. Modelos de cooperación y colaboración basados en los agentes, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.- Cabrero Mendoza E. y Zabaleta Solís, D. (2009) “¿Cómo construir una mística intergubernamental en la política social? Análisis de cuatro experiencias latinoamericanas”, en Revista del CLAD, Reforma y Democracia, núm. 43, Feb.- Castell, Robert (2005), La Sociedad Insegura, ¿Qué es estar protegido?, Manantial, Buenos Aires.- CEPAL (2007) “Cohesión social: inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe”, Santiago de Chile.- Evans, Peter, “El Estado como problema y soluciones”, Revista Desarrollo Económico, Num.141, año 1996, Buenos Aires.- Ferrer, A., (2004), La Densidad Nacional. El caso argentino, Claves para todos, Capital Intelectual, Buenos Aires.- Fernández, Victor Ramiro, Amin, Ash y Vigil, José (comps.) (2008), Repensando el desarrollo regional. Contribuciones globales para una estrategia latinoamericana. Miño y Dávila Editores, Buenos Aires. - García Delgado, Daniel y Nosetto, Luciano. (2006), El desarrollo en un contexto posteneoliberal. Hacia una sociedad para todos, CICUS, Buenos Aires,- Habermas, J. (1999) "Tres modelos normativos de democracia" y “El vínculo interno entre Estado de derecho y democracia", en La inclusión del otro, Paidós, Barcelona.- Petrella, Ricardo (1997), El Bien Común. Elogio de la solidaridad, Temas, Madrid.- Plan Fénix (2008) “La actual coyuntura y la crisis internacional. Reafirmar las metas de crecimiento, equidad e integración”, (mimeo) Buenos Aires.-Sen, Amartya, Kliksberg, Bernardo, (2008) Primero la gente, Editorial Planeta/Duesto, 4ª Edición, Madrid.-Teubal, Miguel (2009) “El G-20 y la crisis mundial”, Sup. Cash, Pagina 12, 19-04-09
FUENTE:
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domingo, 24 de mayo de 2009

CAPACITACION: Centro de Formación Profesional Nº 402 -La Costa-

"Para que no se detenga la marcha de los que construyen el futuro"

Libres del Sur Nº412 Mar de Ajó -Partido de La Costa- Tel.: (02257)429786


En el año 1990 se implementa en la localidad de Mar de Ajó un curso de Formación de Instructores, en el que egresaron 7 instructores de la zona sur del Partido de La Costa. En el año 1991, 5 de ellos dictan sus primeros cursos, dependiendo del Centro de Formación Profesional Nº 72 de Santa Teresita; egresando 105 alumnos. En ese mismo año la Dirección de Adultos y FP considera la necesidad de crear el cargo de Secretario para que cumpliera funciones en la zona sur del Partido.
En el mes de abril de 1992, ante la iniciativa de la Cámara de Comercio de la zona, visita la localidad de Mar de Ajó, el asesor del Director de la Rama, Inspector Héctor Beraldi, quien verifica la cantidad de inscriptos y el interés de entidades intermedias por brindar capacitación, arbitrando los medios para crear el Anexo del CFP Nº 72 del Distrito de la Costa implementando 14 cursos para ser dictados en ese ciclo lectivo.
Atento al crecimiento de la matrícula y la distancia que existía entre Santa Teresita (sede del servicio) y la localidad de Mar de Ajó, ya que se contaba con un solo supervisor pedagógico, se solicitó a través del Honorable Concejo Deliberante y el Sr. Intendente Municipal del Partido de la Costa, Dr. Juan de Jesús, con Cámaras, Asociación de Hoteles, y Entidades Intermedias, la creación de un Centro autónomo, a la Dirección Gral. de Cultura y Educación.
El 21 de Julio de 1993, por Resolución 9475 de la DGC y E de la Provincia de Buenos Aires se crea el Centro de Formación Profesional Nº 37 (actual 402) designando el 16 de junio de 1994 a su primera Directora, Sra. Graciela Norma Garay.
En marzo del año 2001, se cubre el cargo de Preceptora de Apoyo.
Al ciclo lectivo 2008, este Centro contó con una matrícula anual de 600 alumnos.
Su actual Director, Dr. Osvaldo García Aguerre.


Cursos Ciclo Lectivo 2009.

Práctico Contable
Auxiliar Administrativo
Productor de Plantas de Interior
Práctico Sistema Riego por Gravedad
Jardinero
Reparador de Muebles
Administración y Conducción en RRHH
Mozo I
Barman
Mecánico de Motosierras
Mecánico de Carburación y Encendido de Auto
Colocación Placas de Roca de Yeso
Ayudante de Pastelería
Operador PC
Entorno Gráfico I
Operador PC II
Entorno Gráfico II
Armado de Cerramientos de Aluminio
Electricista Instalador
Auxiliar de Marketing de Producto
Vidrierista
Ingles basico para Turismo
Ingles Básico para Gastronomía
Sistema Electrico de Acondicionadores Centrales de Aire
Cocinero de Comedores Escolares
Cocinero para restaurant modulo I
Capacitación en RRPP
Coordinador Turístico
Auxiliar de Protocolo y Ceremonial

Mas info:

http://cfp-402.blogspot.com/

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www.municipalismoydesarrollo.blogspot.com

La Miel debe ser amarilla; la información pública no



Aclaración del INTI con respecto a titular falso difundido por el diario Crítica de la Argentina, que no fue aclarado ni rectificado por el medio.

Debido al titular falso y alarmista que el diario Crítica de la Argentina difundió el día 15 de mayo “El 75 % de las mieles contienen tóxicos”, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial se ve en la obligación de aclarar a la sociedad lo siguiente:

El estudio de Miel de abejas, fue realizado por el INTI dentro del marco de su proyecto Pruebas de Desempeño de Productos que tiene por finalidad difundir información veraz para que la comunidad tome conocimiento acerca de que los productos de consumo masivo deben cumplir con normas de calidad y seguridad, lo que permite realizar una mejor elección en resguardo de su bienestar, propendiendo a fortalecer y complementar las capacidades de regulación y control por parte del Estado, así como la conciencia y mejora continua de la propia calidad de los procesos y productos por parte de la industria.

El INTI considera que el título del artículo mencionado es falso e induce a error y alarma en la población, objetivo jamás buscado por el organismo.

La finalidad del proyecto Pruebas de Desempeño de Productos es ayudar a la población y a la industria de un producto tan noble como la miel.

Asimismo, el INTI considera que con títulos o informaciones inexactas se desvirtúa la función social del periodismo, y también se lesiona la necesaria colaboración y complementación con un servicio público de tecnología como es el INTI, en lo que debiera ser el común objetivo de producir conocimiento e información veraz y confiable, y ponerla al alcance del conjunto de la sociedad. Como el INTI no necesita ni está dispuesto a ocultar ni disfrazar ninguna información resultante de sus investigaciones, tampoco requiere de exageraciones ni alarmismos para llamar la atención sobre las mismas. Sí requiere y ratifica un compromiso de cooperación con los medios de información en base a principios comunes de respeto a la calidad y la lealtad con la ciudadanía, productores, usuarios y consumidores.

En tal sentido, el estudio refleja en efecto problemas de diversa índole y gravedad en muchas marcas del producto miel, las que deberán ser atendidas y controladas por productores, consumidores y organismos de control. El INTI invita a consultar el informe completo que se encuentra disponible en
www.inti.gob.ar/productos

Contacto: Ing. Pedro Brunetto
peyat@inti.gob.ar
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